El coste de no medir
Una lesión de isquiotibiales supone entre 2 y 6 semanas de baja. Una rotura de LCA puede costar una temporada entera — y en el deporte base, eso afecta al desarrollo del jugador, a la planificación del equipo y, en muchos casos, a la economía de la familia. Cada lesión evitable que no se evita tiene un coste real.
Lo que gana un club con datos objetivos
- Reducción de lesiones: la evaluación sistemática de asimetrías en pretemporada reduce la incidencia de lesiones musculares hasta un 51% (Ekstrand et al., 2011).
- Mejor planificación de cargas: el CMJ semanal permite ajustar la intensidad de los entrenamientos con base objetiva, no con sensaciones.
- Decisiones de retorno al juego más seguras: el LSI como criterio funcional reduce la tasa de relesión del 30% al 11%.
- Diferenciación: los clubes que miden se diferencian en captación y retención de jugadores y familias que valoran la seriedad profesional.
- Valor para las familias: el informe individual es un documento que demuestra la implicación del club en el desarrollo del jugador.
Una sola lesión de LCA evitada recupera la inversión en evaluaciones de toda la temporada. Y eso sin contar lo que ganas en rendimiento y diferenciación.



